domingo, 24 de abril de 2011

PRINCIPIOS PSICOSOCIALES BASICOS PARA FUNDAMENTAR LA PRÁCTICA DE LA ORIENTACIÓN

“Principios psicosociales básicos para fundamentar la práctica de la orientación” (I)

Por: Francisco Polo Mimó

La revisión de los principios psicosociales de la orientación educativa obliga hacer referencia a los aspectos generales de lo que se ha venido llamando lo psicosocial y sus diversas aplicaciones. Para ser más precisa la teoría psicosocial surge con Erik Erikson (1902-1994), Sigmund Freud (1856-1939) (, A. Gessell (1980-1961), Kurt Lewin, 1890-1947), J Piaget (1896-1980), Harry Stack Suvillan (1892-1949).

Iniciaré haciendo referencia a uno de los teóricos de esta posición psicosocial, que considero uno de los representantes más notables de esta corriente de gran utilidada al considerar los diversos modelos de intervención en la orientación educativa.

Erikson (Bandura, 1978) estudioso del desarrollo de la personalidad y colocado dentro de los evolucionistas desarrolla una teoría del desarrollo de la personalidad, la cual él mismo la denomina “teoría psicosocial” y en sus estudios percibe ocho fases o estadios psicosociales, que va a dar cuenta de los conflictos, enfrentamientos, contradicciones que el sujeto debe enfrentar a lo largo de su vida, y tal como así lo resalta Bandura (1978) proporcionan informaciones y explicaciones de la conducta “social positiva como de la regresiva y otros tipos de conductas desviadas” (p.36). En este sentido los estadios psicosociales se exponen como sigue:

1. Confianza básica vs. desconfianza, también denominada difusión de identidad. Podríamos interpretar el reto entre lo conocido afectivamente y el impacto que da o produce lo desconocido. No me parece establecer un período en virtud de la variabilidad de los ambientes y los tipos de personalidad que forman parte del escenario del niño.

2. Autonomía contra vergüenza y duda. La autonomía es producto de la confianza. El ser humano al conocer sus propias limitaciones y aprenden a desenvolverse con ellas, a demás de experimentar sus éxitos y fracasos lograr confiar en si mismo mucho más rápido y con mayor eficiencia que otros que aún muestran auto desconfianza y en consecuencia carencia de autonomía.

3. Iniciativa contra culpa. Es un estadio que si bien sin precisión podría estar entre los 3 años y los 5 años aproximadamente. Es una edad de juego, en la que la imaginación, la iniciativa, la comunicación, la intuición e innovación despiertan el sentido de libertad y de la indagatoria. El enriquecimiento del lenguaje da multiples oportunidades a la experimentación de su propia búsqueda. En esta etapa o estadio de desarrollo se van delineando, aunque precariamente, los contenidos de un proyecto de vida. La culpa pudiera ir asociada a sus propias fantasías sexuales y condiciones genitales.

4. Laboriosidad contra inferioridad. Su ubicación cronológica pudiera estar entre los 5 hasta los 13 años aproximadamente. Observemos esta relación: el trabajo constituye el medio de exploración, descubrimiento, de la relación perfectamente dialéctica entre en ser y el mundo exterior. En la medida que exploro, descubro, transformo, así mismo me exploro, me descubro, me transformo y su resultado es la transformación de mi ser y del medio. Esta relación dialéctica abre la perspectiva verdaderamente humana. Abre la esencia de ser que vive y se comunica. Es lo que para mí, interpretando a (Casado, 1998) (Calonge, 1998) (Calonge & Casado, 1999) (Calonge & Casado, 2001) realiza, impulsa, desarrolla, y le da contenido a la Interacción Social Comunicativa (ISC). La medición tácita sobre su propia acción y resultado que hace el sujeto en el proceso productivo sea este escolar, lúdico, en los grupos de encuentro, en el trabajo productivo o no, se internaliza, se concientiza generando un producto ético, valorativo de si mismo.

5. Búsqueda de identidad contra difusión de identidad. Aunque esta supera la supuesta edad de la adolescencia es posible proyectarla hasta los 25 años aproximadamente.

Representa una estadio lleno de contradicciones tapa, de una variabilidad de conflictos no resueltos ni en lo interno ni con los modelos sociales. Rivalidades entre visiones y personajes reales a o creados. ¿quién soy?, ¿por qué estoy? ¿existo, pero de qué forma y cómo debo existir? Esa crisis de identidad y fundada en un contínuum, tal como lo afirma Bandura (1978)

acentúan la variabilidad de intraindividual a lo largo del tiempo y la semejanzas entre los individuos de edades específicas; commo consecuencias, tienden a minimizar la variabilidad interindividual en cuanto a la conducta - que es obvia y, con frecuencia, notable-, debida a las diferencias biológicas, socioeconómicas, étnicas y culturales y a los diversos sistemas de instrucción social de los agentes de socialización. En cualquier nivel de edad hay notables diferencias de grupo, ya que los niños de distintos medios experimentan diferentes contingencias de refuerzo y están expuestos a modelos sociales muy diversos.(P.36)

Esta perspectiva abre un reto a la misión orientadora o a las perspectivas de diseño de intervención de programas de orientación educativa, en el caso que nos ocupa.

6. Intimidad ante al aislamiento Este estadio, ya propia de la adultez, esta vinculada a la necesidad del otro, del temor a estar solo y muy vinculado a la solidaridad. La liberación marca un episodio interesante, pero acompañado de temores que tocan con valores casi establecidos, queriendo decir con ello, no exentos de fragilidad. La sexualidad puede estar en juego y cubre parte de ese temor.

7. Generatividad (productividad) versus estancamiento. Esta etapa madura de la adultez diría que responde al conflicto entre reacción y proacción. Pesan las experiencias y los temores, la capacidad productiva, como visión de futuro y como contraposición el estancamiento, ¿Qué hago? ¿Qué puedo hacer? ¿Estoy en el lugar apropiado para hacer?

8. Integridad frente a desesperación. Es posible que tala manifestación tenga su manifestación entre los sesenta años y sesenta y cinco año. Entender integridad implica lo biológico, los social, en cuanto a contacto relacional, la utilidad física y capacidad de respuesta y, dependiendo de su concepto ante la muerte, podrían sobrevenir los temores. También influye los lazos que se tengan bien de pareja o con dependientes. En fin como todas las etapas, reúnen un mínimo de conflictividad social y personal cuyas forma de solución personal responderán al sistema de integridad emocional, valorativo, ético, y manejo de crisis.

De lo expuesto se tienen que existe una relación estrecha entre en mundo psíquico, y el mundo de relación social, sus interacciones e implicaciones que dan paso a la comprensión del sujeto social, y los elementos del cual los modelos de intervención de orientación que se diseñen puedan tener bases suficientemente sólidas que permitan el control de variables o dimensiones psicosociales susceptibles de armonizar. Los elementos aquí señalados son tan válidos para el análisis individual, grupal como organizacional.

Esta referencia nos lleva otra no menos importante la cual a lo largo de la lectura de Calonge y Casado (2001, p.26) el referente teórico más importante ha sido el de las posiciones de Kurt Lewin (1890-1947). Haciendo un breve resumen para las precitadas autoras Lewin establece las bases del modelo psicosocial y su fundam (entación lo hace sobre la base de la teoría de la Gestalt (Marx & Hilliz,1978, pp.191-220). El enfoque de Lewin es interdisciplinario partiendo de dos principios básicos, a saber: el todo es más que la suma de las partes y el comportamiento de los individuos está mediado por procesos psicológicos.

Asimismo la concepción interaccionista surge de lo que llamó Lewin la teoría del campo que de alguna manera explica que “la interdependencia de varios sujetos en su relación con un ambiente o contexto común, sea éste de naturaleza física y / o sociocultural, sea éste de naturaleza simbólica y/o real” constituían la unidad global (Calonge & Casado 2001, p.29). Continua señalando las citadas autoras que “la perspectiva interaccionista constituye la base para la comprensión y explicación de los vínculos entre individuos y entre éstos y el contexto sociocultural” (Calonge & Casado 2001, p.29) Y agregan que, esta visión concentrada entre el sujeto-objeto es reformulada por Serge Moscovici (1985) asimilándola a una configuración “tripolar” o lectura ternaria, compuesta por tres dimensiones: sujeto individual, sujeto social y objeto. Ahora bie, nos preguntamos ¿y qué añade este nuevo elemento a la explicación de la visión psicosocial? El caso es que para Moscovici es necesario definir el modelo de la forma siguiente:
No hay discusión de la existencia en el modelos psicosocial de estructuras interaccionistas y que dentro de estas estructuras se mueven relaciones entre un sujeto individual, un sujeto social y un objeto, esta trangulación se representa en la figura siguiente:




(Tomada de Calonge & Casado 2001, p.30)

Aquí, la importancia es dada por los niveles de interacción entre tales elementos y el contenido de cada uno de ellos, e.g. la facilitación social, la influencia social, el grado de sumisión, y todos ellos dados en la Interacción Social Comunicativa (ISC)

Esta fundamentación teórica, tal como la hemos apreciado, data de reflexiones de distantes en el tiempo y que hoy se retoman abriendo una oportunidad de explicación interdisciplinaria y transdisciplinaria para la comprensión del hombre que antes no se concebía.

Tal como en intervenciones he sostenido esta visión psicosocial forma parte de una estrategia de análisis, de comprensión de los fenómenos sociales e incluso en el usos de tratamientos clínicos tales como: lo modelos de intervención de terapia familiar psicodinámicos experienciales, y en especial considerando el modelo estructural psiquiátrico (Kaplan & Sadock, 1987), la rehabilitación psicosocial (véase en la web: http://www.psiquiatria.com/documentos/tratamientos/rehabilitacion/3124/ ), también puede visitarse el servicio de Atención Psicopatológica y Psicosocial a Inmigrantes y Refugiados (SAPPIR) (http://www.fhspereclaver.org/migra-salut-mental/ )

Luego de lo expuesto me atrevería a afirmar que la importancia que tiene el estudio de lo psicosocial y con ello los procesos interactivos es de descubrir formas de integración evolutiva a nivel de la personalidad, de los procesos de socialización y adaptación así como, a partir de modelos construidos derivar procesos desviatorios individual, grupal y colectivo.

Esta apreciación deriva de la posibilidad teórica que emergen de las distintas corrientes que ofrecen la psicolog{ia del desarrollo (Conger, Kaga, & Mussen, 1980).

En lo particular, específicamente en lo que corresponde a la orientación educativa, proporciona un enlace complementario en ocasión de la no dependencia teórica de la orientación educativa con respecto a la psicología, ya que, al menos desde mi punto de vista la orientación educativa está comprometida con aspectos tales como las competencias organizacionales, las mediaciones socioculturales (Aguado, 2003), las mediaciones pedagógicas que tenga que ver con los procesos de adaptación, rendimiento, manejo del conocimiento, orientación personal-social vinculado a los actores significantes y enlace comunitario, así como cualquier otra posibilidad de desarrollo de potencialidades y optimización de recursos y medios personales y materiales.

En este sentido lo psicosocial no deja de tener importancia como referencia y en lo que corresponde a la ISC, se tendría como una de las tantas estrategias de análisis para la solución de problemas y promoción de acciones.

Abril-2011 Francisco Polo Mimó



Referencias

Aguado, T. (2003). Pedagogía intercultural. Madrid. Mc Graw Hill.


Bandura, A. & Walter, R. H. (1978). Aprendizaje social y desarrollo de la personalidad. Madrid. Alianza Universidad

CALONGE, S. y CASADO, E. (2001). Interacción Social Comunicativa. Publicaciones de la Comisión de estudios de postgrado de la Facultad de Humanidades y Educación

Calonge, S. y Casado, E. (1999) El enfoque psicosocial de la interacción social comunicativa en educación Revista de Pedagogía, Vol XX No. 57, 59-79. Escuela de Educación, Universidad Central de Venezuela. Caracas-Venezuela.

Casado, E. (1998) Una visión psicosocial alternativa para la Orientación Educativa Revista de Pedagogía, Vol XX No. 54, Escuela de Educación, Universidad Central de Venezuela. Caracas-Venezuela.

Conger, J. J. Kaga, J. & Mussen, P. H. (1980). Desarrollo de la personalidad en el niño. México. Editorial Trilla.
Kaplan H. I. & Sadock B. (1987). Compendio de psiquiatría. Madrid. Salvat Editores, S.A.

Marx, M. H. & Hilliz, W. A. (1978). Sistemas y teorías psicológicos contemporáneos. Buenos Áires. Editorial Paidós.



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